martes, 18 de enero de 2011

Derechos de autor (o trabajar por amor al arte)

Todos trabajamos para ganarnos la vida. Todos dependemos de un sueldo para vivir. Nadie trabaja por amor al arte, o por lo menos no exclusivamente por ese motivo.

Los escritores no tienen sueldo, la mayoría ni siquiera viven de ello. Tampoco los cantantes, ni los poetas, ni los actores, ni los guionistas. Ni la mayoría de tantos otros trabajos de los llamados "creativos": pintores, escultores, artistas gráficos, videoartistas, etc. El "sueldo" de cualquiera de ellos, mejor dicho, el sueldo de los más afortunados, es un fijo por obra terminada y vendida y un variable: los ingresos por derechos de autor.

Igual que un comercial, vamos. O igual que cualquiera que trabaje por objetivos. Una parte fija (que no mensual) y una parte variable. Nada de nóminas ni pagas extra en julio ni en Navidad.

¿Alguien sabe lo que cobra un autor novel por una novela, suponiendo que ésta llegue a publicarse? Entre 1.300 y 3.000 euros. Brutos, por supuesto. A eso hay que descontar el porcentaje que se queda el agente literario (que se merece su sueldo porque ahorra muchos sinsabores al escritor) y los impuestos. Esto sería el fijo.

¿Y alguien tiene una ligera idea de cuánto se tarda en escribir una novela? Pues como mínimo, dos años. Y eso, una novela de unas 250 páginas. Cuanto más tarde en escribirla, menos rentable le sale al autor. La única esperanza de rentabilidad –si la editorial quiere promocionar al autor por el motivo que sea o si el boca-oreja funciona a las mil maravillas y la novela se vende como rosquillas– es cobrar los derechos de autor. El variable.

Por supuesto los autores consagrados cobran mucho más, pero ¿acaso no se lo han ganado? Igual que no todos los futbolistas son Leo Messi ni todos cobran lo que Cristiano Ronaldo, hay escritores, pintores, escultores, artistas gráficos, actores que pueden vivir de ello y otros que no. Y con esto no quiero quitar mérito al trabajo de nadie porque cada uno se intenta ganar la vida como buenamente puede o quiere.

Y escribir, como pintar, como esculpir, como actuar, en un país en el que la cultura está subestimada, no es más que una manera de ganarse la vida. Porque no sólo se escribe, pinta, esculpe o actúa por amor al arte.

viernes, 14 de enero de 2011

Más sobre e-books

Más sobre e-books

Con la lluvia de tabletas que se avecina, alguien debería dejar claro que el ebook no debería limitarse a ser una "versión digital del libro en soporte papel".

Las posibilidades de un libro electrónico son casi infinitas: links, vídeos, ampliación de información online, interactividad, etc. Creo que ni siquiera somos capaces de imaginar lo que se puede llegar a hacer o lo que está por llegar. ¿Imagináis leer un libro pasando las páginas como Tom Cruise pasaba pantallas en aquella infame película titulada "Minority Report"?

¿Será por puro desconocimiento o por falta de imaginación que los editores españoles están rechazando (o mejor dicho, retrasando) la llegada de lo inevitable, en lugar de pensar en cómo navegar en aguas inexploradas?

No sé si me explico pero pongo un ejemplo: la versión digital de una novela en soporte papel puede ser mucho más completa y atractiva que ésta, del mismo modo que a los DVD se les añade el "making of" y muchos otros extras para venderlos tras el estreno de la peli en cines. (Obviamente también se pueden crear novelas exclusivamente para soporte digital, aunque seguro que al decir esto no estoy descubriendo nada nuevo).

Claro que la lluvia de tabletas es sólo el principio. Sigo confiando en la aparición de un superdispositivo multifuncional con cargador universal (o que se cargue con algo así como los biorritmos) que aligere el peso de mi bolso. Y con un software que se actualice a través de algo parecido a una iTunes Store en lugar de tener que pagar una fortuna cada vez que Adobe decide sacar una nueva Creative Suite. Y con usabilidad óptima y universal, así no habría que pelearse con el manual de instrucciones cuando cambiamos de marca de aparato.

Pero todo esto, aparte de ser ciencia ficción, daría para muchos otros posts.

martes, 11 de enero de 2011

La ley antitabaco

ESCOJO utilizar el bus o el coche, aunque sé que el humo de su escape me perjudica. Escojo beber alcohol, pese a ser consciente de que puede ser nocivo.

NO ESCOJO fumar el cigarrillo de otros. La voluntad marca la diferencia. La libertad de un fumador termina donde comienza la mía.

Señores fumadores, no la emprendan contra quienes no fumamos, sino contra las compañías tabaqueras que les han convertido en adictos. Ustedes no son verdugos, sino víctimas.

jueves, 6 de enero de 2011

Bienvenido Mr Ebook (¿traerá el equilibrio al abarrotado mundo editorial?)

¿Todas las películas que se filman acaban en una pantalla de cine? No, muchas van directamente al circuito de vídeo.

¿Todas las canciones que se componen terminan en un álbum? No, las hay que terminan exclusivamente en internet o como jingles de anuncios.

Entonces, ¿por qué todos los libros tienen que imprimirse? ¿No sería mejor que algunos se queden en libros electrónicos y sólo los que realmente merecen la pena se impriman y estén a su vez, por supuesto, disponibles en versión digital?

¿Acaso los amantes de la música han dejado de comprar CDs desde que existe la Red? No, compran los álbumes que realmente merecen la pena y el resto se los descargan de iTunes -porque en mi mundo ideal la gente paga, aunque sea una cantidad simbólica, por disfrutar de los frutos del trabajo de otros.

Personalmente no voy a dejar de comprar libros, pero algunos los tendré en soporte electrónico y en soporte papel y otros sólo en su versión digital.

Llamadme romántic@, pero me gusta tener libros en las estanterías de mi casa y adoro las bibliotecas.