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domingo, 6 de febrero de 2011

Medios de pago en internet

El último producto de la factoría mediática de Rupert Murdoch tiene un presupuesto de 30 millones de dólares y se llama "The Daily": un periódico digital, desvinculado de la web, exclusivo para iPad y dirigido al lector joven. Sus argumentos de venta son que posee la calidad de una revista pero sale a diario como un periódico y se actualiza en tiempo real como una web.

El lanzamiento de "The Daily" hace que me pregunte dos cosas: ¿Marca el camino a seguir? ¿Seguirán los ebooks el mismo camino?

Y también me provoca la siguiente reflexión:

El frutero cobra por vendernos fruta. El zapatero por vendernos zapatos. La entidad de transporte de turno nos obliga a pagar por utilizar el transporte público. Nuestro proveedor de internet no nos perdona ningún recibo para darnos acceso a la red.

Un periodista tiene que ir a buscar la noticia, documentarse, redactar. ¿Por qué no deberíamos pagar por leer su trabajo? Si nadie discute el precio de un periódico en papel, ¿por qué se discute el precio del mismo periódico online? De acuerdo, no hay impresión ni distribución, pero hay mucha gente detrás que trabaja igual o más para mantenerlo actualizado. "The Daily" se venderá por 0,99 dólares y en ese precio, según Murdoch, han eliminado los gastos de impresión y distribución que se cargan en un periódico en soporte papel (el NY Times en papel, por ejemplo, cuesta 1,50 dólares).

No soy partidaria del "todo gratis" en internet. En el caso de los medios, creo que si pagamos por lo que queremos leer, leeremos lo que queramos.

lunes, 31 de enero de 2011

Jóvenes cualificados… y emigrantes

Leo hoy un artículo en El País titulado "Vente a Alemania, ingeniero Pepe". (http://tinyurl.com/4b72kw4).

El punto de partida del artículo es que Angela Merkel, la canciller alemana, ha dicho que tiene "intención de contratar a jóvenes cualificados del sur y este de Europa para dar respuesta a las necesidades del mercado alemán". Según el mismo periódico, la canciller quiere hablar de ello con Rodríguez Zapatero durante la próxima cumbre hispano-germana, que se celebra en Madrid el próximo 3 de febrero.

Desde aquí puntualizo: primero, que Angela Merkel no contrata a nadie, si acaso lo hacen las empresas alemanas, si quieren. Y segundo, que con lo despacio que van las cosas de palacio, van listos los "jóvenes cualificados" si quieren encontrar una solución rápida a su situación de desempleo.

Puntualizaciones aparte, el caso es que en España la universidad sale "barata" en relación al resto de Europa porque está financiada por el Estado. Es decir, que los impuestos de los ciudadanos españoles pagan la formación de esos "jóvenes cualificados" que luego se van a ir a trabajar a Alemania.

No es tonta la Merkel, no: que la formación la pague España y las empresas alemanas se quedan con la productividad.

No tengo ni idea de lo que cobra, por ejemplo, un ingeniero alemán, pero seguro que más que un ingeniero español y más todavía que un ingeniero de un país del Este. Mi pregunta es: ¿un ingeniero español o del Este en Alemania va a cobrar lo mismo que un ingeniero alemán? Probablemente no. Así que encima de jóvenes cualificados, serán mano de obra barata. O por lo menos más barata que la nacional.

Pero no nos engañemos, eso ocurre en todas partes. Los movimientos migratorios en el primer mundo son básicamente por motivos económicos. De hecho, en el mismo artículo de El País se cita a Tanja Schuman, portavoz de la Asociación de Ingenieros Alemanes, quien afirma que "Unos 53.000 ingenieros se licencian al año en Alemania y se jubilan otros 50.000. En teoría esto supone un equilibrio, pero no lo es porque no todos los que se licencian se quedan en Alemania y se ponen a trabajar".

¿Y a dónde van esos ingenieros alemanes que no se quedan en Alemania? Pues, por ejemplo, a Suiza, donde los sueldos y las condiciones laborales son aún mejor que en Alemania y encima se habla el mismo idioma. Y puedo afirmar esto porque vivo en Suiza y conozco a un montón de ingenieros alemanes que me lo han contado.

Vivir en un país extranjero no es fácil. Implica estar lejos de tu familia, de tus amigos, de tus costumbres, de las cosas con las que has crecido. Implica nostalgia e implica sentirse "lost in translation" infinitas veces. Implica trabajar por un sueldo mayor en un país en el que a menudo la vida es más cara y se pagan más impuestos, aunque no siempre es así.

Pero también implica un horario de trabajo razonable, a menudo una mejor calidad de vida (porque tienes tiempo para jugar con tus hijos después del trabajo y el sueldo te da para pagar un alquiler e irte de vacaciones a España sin agobios), aprender un idioma y una cultura nuevos y pasar por la experiencia de vivir en el extranjero, que siempre supone abrir la mente.

Eso de "como en España no se vive en ninguna parte" ha dejado de ser cierto, por lo menos en un sentido positivo. Sí, en España el sol brilla más a menudo, se come mejor, se va más de fiesta y la gente es más alegre. Pero estamos hablando de trabajar, no de tomar el sol, ni de disfrutar de la gastronomía, ni de irnos de fiesta, ni de socializar. Todo eso lo hacemos en nuestro tiempo libre. Estamos hablando de tener un trabajo con un sueldo que nos permita disfrutar de nuestro tiempo de ocio. De trabajar para vivir, no de vivir para trabajar. Y eso, en España, hoy en día, ya no es tan posible.

No es posible que una amiga mía, con idiomas, con una licenciatura en Periodismo y un postgrado, no llegue a mileurista coordinando ella solita una conocida revista. No es posible que un diseñador gráfico que harto de cobrar un sueldo mísero quiera establecerse como freelance y antes de tener un solo cliente ya tenga que pagar autónomos y otros impuestos. No es posible que un piloto tenga que emigrar porque la compañía en la que trabajaba ha sido adquirida por un lobby de empresarios al precio simbólico de un euro, han cobrado todas las subvenciones autonómicas, estatales y algunas europeas, han echado a 2.000 personas y no han invertido en la compañía ni la mitad de lo que prometieron. Por cierto, los altos cargos del Gobierno (y supongo que también esos empresarios que han invertido en la compañía) vuelan gratis en esa línea aérea. Y como éstas, tantas otras cosas que no son posibles.

Huelga decir que no estoy hablando de que sea culpa del color del Gobierno porque rojo, azul, verde, amarillo o naranja, nacional o autónomo, regional o local, parece que todos miran por su interés (personal, no colectivo) y han perdido la vocación de servicio a la gente que les vota, salvo contadas excepciones. Pero no me gusta hablar de política.

Así que volviendo al tema de este post, quiero añadir que vivir en otro país no siempre es fácil, aunque como experiencia vital lo recomiendo a todo el mundo. Pero seguro que la mayoría de los que se van regresarían a sus países de origen si pudiesen trabajar por un sueldo digno y una jornada laboral limitada a ocho horas (porque no por vivir en la oficina haces mejor tu trabajo ni eres más productivo). ¿Y cuánto es un sueldo digno? Pues por ejemplo, uno que en el caso de que tu pareja se quede sin trabajo, te permita no tener que vender la casa.

PD: A quien pueda interesar: aunque aparentemente lo exijan, el alemán no es un requisito para trabajar como ingeniero en Alemania ni en Suiza, puesto que la mayoría de industrias de ingeniería son multinacionales cuya lengua vehicular es el inglés. Así que con tener un buen nivel de inglés es suficiente. A menudo la misma empresa paga las clases de alemán.